27/09/11

Diálogo entre Colbert y Mazarino



Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...

Mazarino:  Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado... ¡¡ cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!!! No se puede mandar el Estado a prisión. Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen!

Colbert: Ah sí? Usted piensa eso ? Con todo, precisamos de dinero. ¿ Y cómo hemos del obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino:  Se crean otros.

Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino:  Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?

Mazarino:  Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, si.

Colbert: Entonces cómo hemos de hacer?

Mazarino: Colbert, tú piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo. Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más. Esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que
les quitamos. Son una reserva inagotable.

03/03/11

Eumir Deodato Trio – Ao Vivo no Rio (2007)





Recomiendo encarecidamente la escucha atenta y el disfrute de este disco de Eumir Deodato. No puedo añadir mucho más a la excelente descripción que realiza la compañía Biscoito Fino para la cual fue grabado. Todo un homenaje a la música de Antonio Carlos Jobim, músico con el que tanto compartió en el pasado.

Desde que escreveu um arrojado arranjo para Assim falou Zarathustra, de Richard Strauss (tema do filme 2001: Uma Odisséia no Espaço), em 1973, Eumir Deodato alcançou o primeiro time dos arranjadores internacionais. Não foram poucos os prêmios, além de um Grammy, na categoria Melhor Performance Instrumental pop/rock, e uma indicação para Melhor Artista Pop. No ano seguinte, numa viagem ao Brasil para rever a família – desde 1967 estava morando nos Estados Unidos – lamentou não ter sido convidado para tocar em nenhuma boate, clube ou o que fosse, apesar de, na época, já ter feito arranjos para Frank Sinatra, Tom Jobim, Aretha Franklin, Tony Bennett e Roberta Flack. Pois só agora, em 2007, graças à persistência do jovem produtor Pedro Seiler, que correu atrás ao saber que o músico iria se apresentar em São Paulo, ganhou um CD, gravado ao vivo nos dias 3 e 4 de abril na Sala Cecília Meireles: Eumir Deodato Trio – ao vivo no Rio, lançado agora pela Biscoito Fino. Com Deodato (teclado), estão, no baixo, Marcelo Mariano (filho de César Mariano e Marisa Gata Mansa) e, na bateria, Renato “Massa” Calmon, que segundo Deodato, só lhe deu alegrias.

Quando aceitou fazer o show no Rio, para a gravação do CD, o compositor e arranjador decidiu prestar uma homenagem a Tom Jobim, com quem trabalhou 15 anos em vários projetos, lembrando o aniversário de 80 anos, que teriam sido completados em janeiro último. São seis canções de Tom, incluindo aí, algumas em que participou como arranjador original, como Sabiá, cujo arranjo para o Festival da Canção foi feita por ele e também para a gravação de Frank Sinatra. O repertório tem ainda Baden Powell e Vinicius de Moraes, George Gershwin, o próprio Deodato (das 13 músicas do CD e DVD seis são de sua autoria) e Richard Strauss, com o arranjo fenomenal do brasileiro para Assim Falou Zarathustra.

Fuente: Biscoito Fino

29/01/11

Un mundo distraido

La tercera parte de la población mundial ya es 'internauta'. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? El experto advierte de que se "está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma".
El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: "Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!". Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. "Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme". Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).
"Aún no somos conscietes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro"
Cuando Carr (1959) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook. Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir Superficiales... (antes publicó los polémicos El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google y Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), "una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan". Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan "el medio es el mensaje", Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta. Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.
Pero no hay que equivocarse: Carr no defiende el conservadurismo cultural. Él mismo es un usuario compulsivo de la web y prueba de ello es que no puede evitar despertar a su ordenador durante una breve pausa en la entrevista. Descubierto in fraganti por la periodista, esboza una tímida sonrisa, "¡lo confieso, me has cazado!". Su oficina está en su residencia, una casa sobre las Montañas Rocosas, en las afueras de Boulder (Colorado), rodeada de pinares y silencio, con ciervos que atraviesan las sinuosas carreteras y la portentosa naturaleza estadounidense como principal acompañante.
P. Su libro ha levantado críticas entre periodistas como Nick Bilton, responsable del blog de tecnología Bits de The New York Times, quien defiende que es mucho más natural para el ser humano diversificar la atención que concentrarla en una sola cosa.
R. Más primitivo o más natural no significa mejor. Leer libros probablemente sea menos natural, pero ¿por qué va a ser peor? Hemos tenido que entrenarnos para conseguirlo, pero a cambio alcanzamos una valiosa capacidad de utilización de nuestra mente que no existía cuando teníamos que estar constantemente alerta ante el exterior muchos siglos atrás. Quizás no debamos volver a ese estado primitivo si eso nos hace perder formas de pensamiento más profundo.
P. Internet invita a moverse constantemente entre contenidos, pero precisamente por eso ofrece una cantidad de información inmensa. Hace apenas dos décadas hubiera sido impensable.
R. Es cierto y eso es muy valioso, pero Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. Lo que yo defiendo en mi libro es que las diferentes formas de tecnología incentivan diferentes formas de pensamiento y por diferentes razones Internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración. Cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes, es una máquina de interrupciones constantes.
P. ¿Pero, en última instancia, cómo utilizamos la web no es una elección personal?
R. Lo es y no lo es. Tú puedes elegir tus tiempos y formas de uso, pero la tecnología te incita a comportarte de una determinada manera. Si en tu trabajo tus colegas te envían treinta e-mails al día y tú decides no mirar el correo, tu carrera sufrirá. La tecnología, como ocurrió con el reloj o la cartografía, no es neutral, cambia las normas sociales e influye en nuestras elecciones.
P. En su libro habla de lo que perdemos y aunque mencione lo que ganamos apenas toca el tema de las redes sociales y cómo gracias a ellas tenemos una herramienta valiosísima para compartir información.
R. Es verdad, la capacidad de compartir se ha multiplicado aunque antes también lo hacíamos. Lo que ocurre con Internet es que la escala, a todos los niveles, se dispara. Y sin duda hay cosas muy positivas. La Red nos permite mostrar nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales. No hay que olvidar que la única razón por la que Internet y las nuevas tecnologías están teniendo tanto efecto en nuestra forma de pensar es porque son útiles, entretenidas y divertidas. Si no lo fueran no nos sentiríamos tan atraídos por ellas y no tendrían efecto sobre nuestra forma de pensar. En el fondo, nadie nos obliga a utilizarlas.
P. Sin embargo, a través de su libro usted parece sugerir que las nuevas tecnologías merman nuestra libertad como individuos...
R. La esencia de la libertad es poder escoger a qué quieres dedicarle tu atención. La tecnología está determinando esas elecciones y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma. Google es una base de datos inmensa en la que voluntariamente introducimos información sobre nosotros y a cambio recibimos información cada vez más personalizada y adaptada a nuestros gustos y necesidades. Eso tiene ventajas para el consumidor. Pero todos los pasos que damos online se convierten en información para empresas y Gobiernos. Y la gran pregunta a la que tendremos que contestar en la próxima década es qué valor le damos a la privacidad y cuánta estamos dispuestos a ceder a cambio de comodidad y beneficios comerciales. Mi sensación es que a la gente le importa poco su privacidad, al menos esa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así la gente asumirá y aceptará que siempre están siendo observados y dejándose empujar más y más aún hacia la sociedad de consumo en detrimento de beneficios menos mensurables que van unidos a la privacidad.
P. Entonces... ¿nos dirigimos hacia una sociedad tipo Gran Hermano?
R. Creo que nos encaminamos hacia una sociedad más parecida a lo que anticipó Huxley en Un mundo feliz que a lo que describió Orwell en 1984. Renunciaremos a nuestra privacidad y por tanto reduciremos nuestra libertad voluntaria y alegremente, con el fin de disfrutar plenamente de los placeres de la sociedad de consumo. No obstante, creo que la tensión entre la libertad que nos ofrece Internet y su utilización como herramienta de control nunca se va a resolver. Podemos hablar con libertad total, organizarnos, trabajar de forma colectiva, incluso crear grupos como Anonymous pero, al mismo tiempo, Gobiernos y corporaciones ganan más control sobre nosotros al seguir todos nuestros pasos online y al intentar influir en nuestras decisiones.
P. Wikipedia es un buen ejemplo de colaboración a gran escala impensable antes de Internet. Acaba de cumplir diez años...
R. Wikipedia encierra una contradicción muy clara que reproduce esa tensión inherente a Internet. Comenzó siendo una web completamente abierta pero con el tiempo, para ganar calidad, ha tenido que cerrarse un poco, se han creado jerarquías y formas de control. De ahí que una de sus lecciones sea que la libertad total no funciona demasiado bien. Aparte, no hay duda de su utilidad y creo que ha ganado en calidad y fiabilidad en los últimos años.
P. ¿Y qué opina de proyectos como Google Books? En su libro no parece muy optimista al respecto...
R. Las ventajas de disponer de todos los libros online son innegables. Pero mi preocupación es cómo la tecnología nos incita a leer esos libros. Es diferente el acceso que la forma de uso. Google piensa en función de snippets, pequeños fragmentos de información. No le interesa que permanezcamos horas en la misma página porque pierde toda esa información que le damos sobre nosotros cuando navegamos. Cuando vas a Google Books aparecen iconos y links sobre los que pinchar, el libro deja de serlo para convertirse en otra web. Creo que es ingenuo pensar que los libros no van a cambiar en sus versiones digitales. Ya lo estamos viendo con la aparición de vídeos y otros tipos de media en las propias páginas de Google Books. Y eso ejercerá presión también sobre los escritores. Ya les ocurre a los periodistas con los titulares de las informaciones, sus noticias tienen que ser buscables, atractivas. Internet ha influido en su forma de titular y también podría cambiar la forma de escribir de los escritores. Yo creo que aún no somos conscientes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro.
P. ¿Cuánto falta para eso?
R. Creo que tardará entre cinco y diez años.
P. Pero aparatos como el Kindle permiten leer muy a gusto y sin distracciones...
R. Es cierto, pero sabemos que en el mundo de las nuevas tecnologías los fabricantes compiten entre ellos y siempre aspiran a ofrecer más que el otro, así que no creo que tarden mucho en hacerlos más y más sofisticados, y por tanto con mayores distracciones.
P. El economista Max Otte afirma que pese a la cantidad de información disponible, estamos más desinformados que nunca y eso está contribuyendo a acercarnos a una forma de neofeudalismo que está destruyendo las clases medias. ¿Está de acuerdo?
R. Hasta cierto punto, sí. Cuando observas cómo el mundo del software ha afectado a la creación de empleo y a la distribución de la riqueza, sin duda las clases medias están sufriendo y la concentración de la riqueza en pocas manos se está acentuando. Es un tema que toqué en mi libro El gran interruptor. El crecimiento que experimentó la clase media tras la II Guerra Mundial se está revirtiendo claramente.
P. Internet también ha creado un nuevo fenómeno, el de las microcelebridades. Todos podemos hacer publicidad de nosotros mismos y hay quien lo persigue con ahínco. ¿Qué le parece esa nueva obsesión por el
yo instigado por las nuevas tecnologías?
R. Siempre nos hemos preocupado de la mirada del otro, pero cuando te conviertes en una creación mediática -porque lo que construimos a través de nuestra persona pública es un personaje-, cada vez pensamos más como actores que interpretan un papel frente a una audiencia y encapsulamos emociones en pequeños mensajes. ¿Estamos perdiendo por ello riqueza emocional e intelectual? No lo sé. Me da miedo que poco a poco nos vayamos haciendo más y más uniformes y perdamos rasgos distintivos de nuestras personalidades.
P. ¿Hay alguna receta para
salvarnos'?
R. Mi interés como escritor es describir un fenómeno complejo, no hacer libros de autoayuda. En mi opinión, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando información y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin práctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más. Yo simplemente me limito a alertar sobre la dirección que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso para escapar es ser conscientes de ello. Como individuos, quizás aún estemos a tiempo, pero como sociedad creo que no hay marcha atrás.




Bárbara Célis. El Pais 29/01/2011

13/11/10

Calidad de la democracia en España


Braulio Gómez Fortes Irene Palacios Ramón Vargas-Machuca Ortega Manuel Pérez Yruela
Colección Ariel Ciencias Políticas
Pasados más de treinta años de la aprobación en referéndum de la Constitución española es hora de evaluar la percepción que tienen los españoles sobre el funcionamiento y la calidad de la democracia. Se trata del primer estudio sobre el tema que se lleva a cabo en España. Para ello se han recogido datos a través de encuestas de opinión sobre la realidad democrática que el ciudadano vive día a día: sus logros, su legitimidad, su eficacia como gobierno, el funcionamiento del Estado de Derecho, la corrupción y el papel de los medios de comunicación entre otros factores. Un análisis de cómo valoran los ciudadanos la democracia y de cómo esa valoración influye en la legitimidad y confianza que atribuyen al sistema político del que se han dotado para gobernarse. (Sinopsis).

30/10/10

Igreja de Sta Clara (Vila do Conde) Portugal






El convento de Sta Clara en Vila do Conde es Monumento Nacional desde 1910. Lo más destacable del conjunto es la capilla manuelina de sus fundadores D. Afonso Sanchez (hijo bastardo del rey D. Dinis) y su esposa D. Teresa de Menezes en 1318. Se trata de una importante obra del gótico en Portugal. Esta capilla se abre por un arco apuntado con una moldura decorada con el cordón franciscano. El arco presenta decoración vegetalista y figurativa así como las ventanas de la capilla. El techo presenta una bóveda de crucería estrellada y de combados. Es posible que sea obra del cántabro Juan del Castillo, artista que afincado en Portugal tanto contribuyó al desarrollo del Manuelino como estilo nacional. De no ser así sería obra de artistas que trabajaron para él sin duda. En su interior podemos ver las tumbas de los fundadores, obra de Diego Pires, en piedra de Ança. Esta piedra procede de unas canteras próximas a Coimbra y fue muy utilizada para este tipo de trabajos por su facilidad para la labra en detalle. La decoración de las tumbas muestra una evolución ya próxima al Renacimiento.

27/10/10

¿Halloween ou Samaín?



TEMPOS DE SANTOS


X. L. Méndez Ferrín


A festa chamada de Halloween, ritualizada con disfraces con motivos de meigas, carantoñas, fantasmas e todas esas cousas non era coñecida en absoluto polo mozos e mozas que admirabamos por volta de 1965 a película conmovedora de Robert Mulligan cuxo título en castelán correu como Matar un ruiseñor. En inglés tratábase dun paxaro americano, e o traductor fixo moi ben en convertelo nun que todos identificamos con normalidade. Ora ben, un punto central da intriga do filme tiña como escenario a noite de Halloween da cal ninguén sabía cousa nesta que por hixiene dicía Castelao Hespaña, e nós Estado Español. Polo cal o traductor fainos sabedores de que a filla do inesquencíbel Atticus Flynch estivo nunha "festa da vésperes de Todos os Santos" disfrazada de xamón. Non entidiamos un aspecto do escenario, pero esta incomprensión parcial do contexto o director e a interpretación perfecta de Gregory Peck compensábana con talento. Podiamos vivir sen Halloween, en 1965.Se ninguén sabía por aquí nada sobre Halloween, non debe extrañarnos. O que si que resulta chocante é que na Escocia, nai con Irlanda, polo menos aparentemente, do Halloween, ninguén estivera enterado en 1787 da existencia destas festas nas que as bruxas e os transnos andan tolos pola noite. Isto próbase polo feito de que Robert Burns, poeta nacional escocés, no ano citado do século XVIII vese na obriga de explicar as supersticións de Halloween aos seus contemporáneos; e moito polo miudo.O que nos di claramente que a festividade das bruxas e dos espíritos é unha reivención recente tamén en Escocia e Irlanda. A Festa foi lanzada unha vez adoptada como "tópico situacional" polo cine e a televisión norteamericana, que impuxeron Halloweein ao mundo en catro patadas e o mundo obedeceu, como é regra, ao Imperio. En rigor, até onte mesmo, no universo anglosaxón Hallowe´en ou Halloween ou Allhallows era só formas, e non as máis usuais, de designar a festividades relixiosa de Todos os Santos.A noite de Halloween, do 31 de Outubro ao 1 de Santos, recibe en irlandés moderno, incluido o gaélico de Escocia, o nome de Samain. Aplícase (como en galego Santos) á festa de Todos os Santos e ao mes de Novembro. Do irlandés antigo Samana, a palabra, de raíz indoeuropea moi rendedoira significa orixinalmente algo así como "reunión, asemblea". Non sabemos se a reunión de Todos os Santos que van en plan Santa Compaña facendo machin-in animados pola voz augardenosa de Louis Amstrong ou ben da reunión da parroquia dos vivos coa dos nosos defuntiños. O caso é que existe hoxe en Galicia unha corrente ideolóxica celtista que pretende que o Samain ou Samhainn ou Oidche Shamhna, lonxe de ser algo exótico e irlandés ou escocés, constitúe unha celebración auténticamente galega por celta e da cal xa se teñen, tendo Ortigueira como punto de irradiación, escrito e difundido unidades didácticas nas escolas. Vexa como, no tempo dun alustre, un costume imposto polo imperialismo norteamericano (Halloween) se transforma nunha falsa tradición céltica galega. Ou sexa: dunha imposición a unha impostura.

11/07/09

Conferencia del antropólogo luso António Medeiros en Santiago


A finales de los 90, el antropólogo luso António Medeiros llegó a Galicia sin una idea nítida de qué podría ser lo gallego y las particularidades del país. Tras casi dos años repartidos entre São Paio de Antas, Castelo do Neiva -en el Minho- y Galicia -vivía en Santiago pero llegó a O Courel- salió Dois lados de um rio. Nacionalismo e etnografias na Galiza e em Portugal (Imprensa de Ciências Sociais, 2006), una de las escasas aproximaciones, con las armas de la antropología social, al proceso de construcción y difusión de tres culturas nacionales diferenciadas en los dos Estados ibéricos.
"Cuando se habla de regionalismo en el Miño, los versos de João Verde [A Galiza mais o Minho são como dois namorados..., en el Jardim dos Poetas de Melgaço] suelen ser la única expresión nítida cuando se encuentran intelectuales y políticos de ambos lados", escribe Medeiros, que ayer habló en Repensarmos Europa á luz da diferenza, un curso de verano de la Universidade de Santiago. "Más prosaicamente", dice, "en el Miño no hubo reivindicaciones regionalistas efectivas, y en Galicia sí". De otra manera, recuerda que compró A esmorga en Allariz y allí se encontró "el idioma de la infancia levemente modificado". En la literatura portuguesa, dice, "no funcionan" los arcaísmos ni las expresiones ruralizantes.
El norte de Portugal sigue siendo muy parecido a Galicia, más allá de ritos agrícolas y funerarios, pero Medeiros reconoce que "fue preciso venir para saber que esto no es España a secas". "Cualquier portugués con estudios de secundaria reconoce el cancionero medieval y sabe que el Miño es el origen, pero todavía antes existió el Reino de Galicia". En el Miño y Trás-os-Montes siguen diciendo que van a España cuando viajan a Galicia, pero en el Sur de Portugal todavía llaman galegos a los portugueses del norte, donde a su vez aún se dice arregalego. Pese al "éxito" de las intervenciones nacionalizadoras de España y Portugal, la distancia entre los tópicos sigue siendo la misma, aunque no haya tren rápido a Porto: "Hay un conocimiento poco efectivo sobre el tránsito de persoas y trabajadores entre Galicia y Portugal, incluso de intereses económicos". Medeiros presenció en Galicia manifestaciones, debates sobre reintegracionismo, ejercicios de galleguismo institucional y hasta cómo un grupo minoritario desenfundaba la Espada Atlântica -Galicia y Portugal como única Iberia libre de África-.
Hace tiempo que no viene y desconoce las posiciones de la actual Xunta a respecto, por ejemplo, de la lengua. Pero es optimista: "Otero decía que el gallego tiene que servir para hablar del mundo, y eso ya ha sucedido".
(El Pais, 11.07.09)

02/02/09

Vida y muerte de la República Española. Henry Buckley


En el conocimiento de la historia de España se da el fenómeno, que no es común con otros países de nuestro entorno, de que solemos dar un plus de credibilidad a lo que escriben los extranjeros, especialmente si son anglosajones.La verdad es que no faltan motivos porque, con la censura de los años del franquismo, muchos de esos hispanistas realizaron una espléndida tarea al abordar, en el clima de libertad de sus países, el estudio de unos procesos que, por estar tan relacionados con los orígenes del régimen, resultaban problemáticos de escribir en España. Obras sobre la guerra civil, o sobre sus orígenes, como las de Gerald Brenan (1943), Hugh Thomas (1961) o Jackson (1965) resultaban impensables en el horizonte historiográfico español aunque, en los comienzos de los años setenta, se experimentó una atenuación de la censura que permitió la proliferación de estudios sobre esos temas.Brenan entroncaba con una tradición extraordinariamente brillante que cabría llevar hasta los nombres de Swinburne (1779), Jardine (1788), y Towshend (1792). A ellos se sumarían, ya en el XIX, los de Borrow (1843) y Ford (1845), que son los grandes antecedentes de la principal aportación de la historiografía británica al conocimiento de la España contempor‡nea: el volumen publicado por Raymond Carr en 1966.El libro de Henry Buckley, desde luego, no está emparentado con esa distinguida progenie, aunque el autor proporcionara información a Thomas para su estudio de la guerra. Se trata de las memorias de un inglés, corresponsal de prensa, que llegó a España con veintiún años, en los momentos finales de la dictadura de Primo de Rivera y permaneció aquí, casi ininterrumpidamente, hasta los últimos días de la guerra. Casado con una española, volvería a España después de la guerra mundial y dirigiría la agencia Reuters. Murió en Sitges en 1972.El libro está escrito en los meses inmediatos al final de la guerra y, junto a los elementos testimoniales de los acontecimientos españoles, revela el pesimismo del autor, que trata de trasladar a su público lector británico, sobre los sistemas democráticos, “a punto de fracasar en el mundo entero”. El libro se publicó en el año 1940, pero parece que la edición sufrió los afectos de un bombardeo alemán y apenas se difundió.El mismo pesimismo hacia la democracia se desprende de su experiencia española de la República, que describe como el frustrado intento de implantar un proyecto democrático frente a lo que describe, con una machaconería que no consigue ocultar la simplificación ni la falta de equilibrio en los análisis, como la “España feudal”. El término “feudal” parece obsesionarle y lo repite docenas de veces, sin que la experiencia de la Restauración española le merezca un mayor matiz en sus juicios, ni muestre mucho mayor respeto por los proyectos reformistas de la propia República. “La República española fracasó -afirma en un pasaje- porque se inspiró en los principios liberales de nuestras viejas democracias”.A ello hay que añadir la agobiante gratuidad de las informaciones, entre las que no faltan Gobiernos inexistentes (Canalejas en 1902; Gil Robles en 1935), un Unamuno asiduo visitante del Palacio Real antes de 1922, o la inminencia de una dictadura militar en octubre de 1934.Las bombas alemanas estuvieron a punto de ahorrarnos unas memorias perfectamente prescindibles en lo que no es el testimonio específico de los años de corresponsal de guerra, una segunda parte que, sin embargo, está llena de vida y de datos sugerentes. Pero da la impresión de que la piedad filial del traductor, tal vez no muy bien aconsejada, no ha tenido en cuenta los incovenientes de sacar también de nuevo a la luz una primera parte del libro llena de imprecisiones, arbitrariedades y lugares comunes que disfrutaban las ventajas de un merecido olvido.

Prólogo de Paul Preston. Traducción de Ramín Buckley. Espasa. Madrid, 2004. 366 páginas.
Octavio RUIZ-MANJÓN (elcultural.es)

EL MALESTAR DE LA DEMOCRACIA (V. PÉREZ-DÍAZ)



La democracia está en crisis, pero ¿acaso no lo ha estado siempre? La democracia convive con la inquietud, el malestar, la esperanza, la precariedad. Ahora bien, antes de apresurarnos a anunciar el advenimiento de nuevas realidades políticas deberíamos preguntarnos por el alcance y los límites de la fragilidad de dicho sistema. Sólo así podremos reforzarlo.
La crisis existencial de la democracia liberal contemporánea, esa "flor rara" creada por la especie humana, quizá se deba más a la falta de gente empeñada en que perdure que a otros factores. El "escepticismo trascendental" del mundo moderno reduce la política a una cuestión de intereses y pasiones. Más que de crisis de la democracia, deberíamos hablar de una "crisis trascendental" originada en el exceso de escepticismo y de individualismo, que nos hace creer que podemos "controlar el destino". Lo que se echa en falta es una dirección o determinación, anota Víctor Pérez-Díaz en El malestar de la democacia.
Como diría Zhiang Zi: está bien que el hombre consiga lo que quiere, a condición de que sepa lo que quiere.
Pérez-Díaz ilustra esta situación recurriendo a varios ejemplos que contienen las claves de lo que está pasando. En primer lugar, a los que nos brindan Rusia y China, países que marcan el límite de la difusión de la democracia, "quizá por mucho tiempo". En Rusia, la "unanimidad obligatoria" impuesta por el Kremlin y la probable recuperación del poder por parte del aparato soviético desmienten los pronósticos de los más optimistas. En China, el "partido comunista de empresarios privados", que cada año ve engrosar sus filas con dos millones de nuevos militantes, dificulta cualquier predicción; y la capacidad del Estado para satisfacer la demanda de servicios de la población podría alargar esta situación por tiempo indefinido.

En cuanto a los EEUU, la polarización que tanto preocupa a los observadores extranjeros es un fenómeno restringido a las elites que no ha calado en la sociedad. Sin embargo, la incapacidad de los políticos para enfrentarse a problemas como el fundamentalismo islámico ha dado lugar a un pesimismo preocupante. Con todo, Pérez-Díaz piensa que el enfrentamiento con el islamo-fascismo podría producir un resurgimiento de la identidad americana, aunque –advierte– los estadounidenses podrían terminar equivocándose de adversario o peleando con sombras.

Por lo que respecta a Europa, el panorama viene definido por la ausencia de una política exterior común, la reticencia de Alemania a asumir responsabilidades y la amenaza que representa para la orgullosa Francia la presencia en su seno de grupos inasimilables. Por cierto: el temor de los franceses a que la globalización acabe con la identidad de su país y debilite a su Estado (v.
Informe Védrine) podría hacer a Europa aún más prudente (ya lo es en exceso), que es lo que explica que vaya a remolque de los acontecimientos.

En España, leemos aquí, se observa un bajo nivel de autoestima y la ausencia de "una narrativa de la que [los españoles puedan] sentirse orgullosos". La vanidad, la dejadez y sobre todo la envidia son los principales problemas de nuestra sociedad, zarandeada por la confluencia de dos proyectos hegemónicos, el de los nacionalismos periféricos y el socialista. El efecto de todo ello podría ser la ruptura y fragmentación de la comunidad política, algo que depende en buena medida de las tendencias soberanistas presentes en el PSOE. Mientras tanto, asistimos a una revisión de la Constitución mediante nuevos estatutos de autonomía y a la peligrosa estigmatización del adversario, ejemplificada en la "puesta en cuestión del civismo o la inteligencia del electorado popular [del PP]". Pérez-Díaz alerta del peligro que conlleva el sonambulismo de las elites, más pendientes de la aquiescencia de su reducido círculo de interlocutores que de los sentimientos de una buena parte de la población.

Tras este diagnóstico moderadamente pesimista, nuestro autor pasa a reflexionar sobre las herramientas que podemos emplear para revertir la situación. En primer lugar, debemos ser conscientes de las llamadas "triarquías oligárquicas", que minan la sociedad civil y colocan la democracia al borde de la tiranía. Apoyadas por un gigantesco aparato propagandístico y un sistema educativo basado en la repetición de estereotipos, estas estructuras se dedican a la difusión de "simbolismos borrosos", imágenes deformadas de la realidad, políticas y retóricas dobles que manipulan el espacio público, determinando de qué toca o no hablar, y simplifican la realidad apelando al juego imaginario de izquierda y derecha.

El resultado de todo esto es el debilitamiento de la relación entre la ciudadanía, el Estado y los grupos de presión, así como la generación de una "ilusión política" que hace creer a los ciudadanos que poseen un poder del que en realidad carecen. Las campañas electorales, durante las cuales los políticos se dedican al ejercicio de la falsa humildad ante unos votantes ofuscados, no son sino una muestra más de la infantilización de la vida política.

Apelando a la tradición republicana y las virtudes cívicas antiguas, Pérez-Díaz propone una serie de remedios al actual estado de postración ciudadana y degeneración institucional. En primer lugar, debemos cuestionar la división izquierda-derecha, pues provoca una escalada de odio y resentimiento. Cooperación, deliberación y recuperación del centro como compromiso moral, rechazo de la utilización de la Guerra Civil como arma partidista, autolimitación y juego limpio son algunas de las soluciones por las que aboga, todas ellas basadas en la experiencia británica. También contamos con el ejemplo de Sarkozy, empeñado en difuminar las líneas divisorias políticas, para lo cual cuenta con el respaldo de la mayoría de los franceses.

La "división incivil del espacio público" en izquierda y derecha, que ni siquiera autores de la talla de Bobbio pueden justificar (su defensa de este esquema polar suena a "juego de palabras"), así como la aparición de triarquías oligárquicas, supone una pérdida de libertad y dificulta el dinamismo económico, lo cual alimenta el enfrentamiento y dificulta la comprensión y el diálogo. Esta "regresión de los ciudadanos a un estadio infantil" sólo podrá ser superada por una "filosofía moral política de afirmación, al tiempo, de la libertad y de la virtud cívica, liberal y comunitaria", que pasa, entre otras cosas, por la revitalización de los mercados como procesos conversacionales y de las asociaciones voluntarias de todo tipo, para fomentar un espíritu de pertenencia y de confianza generalizada.

Cómo conseguir el encaje entre el cosmpolitismo y unos grupos pequeños a menudo autárquicos y encerrados en sí mismos es un desafío que no se afronta en estas páginas, tal vez porque en este punto el mundo clásico no sea un ejemplo especialmente satisfactorio.

¿Qué ocurre cuando alguien se niega a comerciar y prefiere hacer la guerra, tal y como sucedió en buena parte de la Antigua Grecia? He aquí una pregunta incómoda, a la que Pérez-Díaz se enfrenta de forma oblicua, apelando a la globalización como mecanismo difusor de la democracia; postura que podría contradecir su tesis anterior sobre los límites de la expansión de la democracia. Por otra parte, ¿cómo evitar que el auge de las comunidades evite el "imaginario centrado en la afirmación de la particularidad"? Mediante la inculcación en las mentes de la benevolencia y el altruismo y la activación de la alerta ciudadana ante el lado oscuro de las asociaciones. Pero ¿quién va hacerlo? Y, sobre todo, ¿cómo? No, ciertamente, mediante "una asignatura escolar (...) sino como el desarrollo de unas formas de vida".

Pero si, por otra parte, las sociedades democráticas son, como afirma el autor, "modus vivendi entre agentes diferentes y enfrentados en torno a valores inconmensurables", y los bienes comunes "están ligados a visiones diversas de una "vida buena", no parece que las formas de vida puedan converger de forma automática. Otra cuestión que Pérez-Díaz cierra de forma incompleta. Su alusión a los valores "trascendentales" de los griegos de hace veinticinco siglos suscita más dudas de las que resuelve.

Lo que sí deja claro, y esto abre un nuevo frente en uno de los debates más interesantes de la teoría y la práctica política contemporáneas, es que debemos abandonar la visión de libertad negativa y libertad positiva de liberales como Berlin y afirmar unos "valores absolutos que no deben cuestionarse". Si al menos supiéramos cuáles son...

VÍCTOR PÉREZ-DÍAZ: EL MALESTAR DE LA DEMOCRACIA. Crítica (Barcelona), 2008, 272 páginas.

Por Antonio Golmar (libertaddigital.com)

10/01/09

La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido



¿Es inevitable la decadencia de la democracia y el triunfo del totalitarismo invertido? ¿Es Obama la última oportunidad de salvar a la democracia de su disolución en el nuevo estado corporativo o él mismo forma parte irremisiblemente de este sistema? En un tiempo de crisis en que todo parece leerse en clave económica, algunas voces van introduciendo el debate sobre la cuestión política y sobre el futuro de la democracia. Una de ellas es el profesor emérito de Princeton Sheldon Wolin con su libro Democracia S. A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido.
El argumento podría explicarse así: desde que en 1980 Ronald Reagan prometió "librar al pueblo de la carga del gobierno", el partido republicano ha seguido una evolución que está conduciendo a Estados Unidos a una paulatina disolución de la democracia en un totalitarismo invertido. ¿Por qué invertido? A diferencia del totalitarismo clásico, no nace de una revolución o de una ruptura sino de una evolución dirigida. Su objetivo principal no es la conquista del poder a través de la movilización de las masas sino la desmovilización de éstas desde el poder, hasta devolverlas al estado infantil, del que ya Tocqueville había advertido que era uno de los peligros de la democracia americana. Y crear de este modo un sistema político en que el papel de la ciudadanía se vaya difuminando hasta quedar estrictamente reducido al ejercicio del voto el día de las elecciones. La neutralización de la ciudadanía es la base de una nueva forma de democracia, la democracia dirigida, que es la que Estados Unidos pretende exportar al mundo. Una democracia sin ciudadanos, porque éstos, atemorizados y desocializados, se alejan de la política y dejan las manos libres a los gobernantes para que puedan de este modo imponer la agenda de las grandes corporaciones. Para Wolin el totalitarismo invertido es una forma perfeccionada del "arte de moldear el apoyo de los ciudadanos sin dejarles gobernar". Una ciudadanía apática "redunda en una política dirigida más eficiente y racionalizada".
Esta evolución de la democracia, que adquiere su máxima expresión en el periodo Bush que está terminando, tiene su origen en la guerra fría y se funda en la reafirmación de la voluntad de imperio, después de la amarga experiencia de Vietnam. Reagan lo dijo así: tenemos "el poder de volver a amenazar al mundo desde el principio". La democracia dirigida tiene por tanto su dimensión internacional y su dimensión interior. Y se funda en la alianza entre las élites republicanas, las grandes corporaciones y el evangelismo religioso, con el doble objetivo de volver a dominar el mundo y de construir una mayoría interior permanente sobre una ciudadanía despolitizada. "Lo que se revela o más bien se confirma", escribe Wolin, "es que la unión consumada del poder corporativo y el poder gubernamental anuncia la versión estadounidense de un sistema total".
Los instrumentos para la desmovilización ciudadana son: una mitificación de los textos constitucionales, sobre la base de una lectura restrictiva que se centra en los mecanismos destinados a evitar los peligros populistas y en desequilibrar el sistema en favor del ejecutivo. El discurso de la superioridad moral de una nación elegida y la explotación del patriotismo con la magnificación de las amenazas. Una política ideológica que busca inculcar el miedo y la inseguridad a la gente, en la que la lucha antiterrorista -a partir del 11-S- ha jugado un papel capital. La privatización de las funciones y los servicios públicos hasta hacer irreconocible la idea de lo comunitario y del espacio público. Y unas políticas económicas destinadas a beneficiar a las clases altas, junto con un desprecio de las políticas sociales que favorece la desconfianza de los ciudadanos y aleja del voto a los sectores más desfavorecidos que no tienen nada que esperar de los gobernantes. En suma, la despolitización pasa por "la creación de una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual". Todo ello con un objetivo claro: que el Superpoder pueda decidir a su antojo, sin tener para nada en cuenta a la opinión ciudadana.
Pero quizás el elemento clave del sistema descrito por Wolin sea "la extraña pareja" que ha formado este Superpoder: "Una alianza en la que encontramos fuerzas arcaicas reaccionarias, regresivas (económicas, religiosas y políticas), con fuerzas progresistas de cambio radical (líderes empresariales, innovadores tecnológicos y científicos) y cuyos esfuerzos contribuyen a distanciar paulatinamente a la sociedad contemporánea de su pasado". Para Wolin es una relación simbiótica, basada en un interés común: "El bloqueo de un rumbo demótico y el avance forzado de la sociedad por un rumbo diferente, donde se den por sentadas las inequidades, se las racionalice, quizás se las celebre". Lo arcaico, lo religioso, aporta certidumbre y ayuda "a neutralizar el poder de los Muchos", el poder corporativo necesita estos factores estabilizadores para que sus procesos de cambio no descarrilen. En este marco se produce una transmutación doble del poder corporativo y del Estado. El primero "se vuelve más político", y el segundo, "más orientado al mercado". El objetivo de la triple alianza es imponer una determinada idea de la realidad: establecer como verdadero lo que de hecho no lo es. Por eso la mentira se adueña de la escena: "Una de las partes más difíciles de mi trabajo", decía Bush, "es vincular a Irak con la guerra del terrorismo". Como dice Wolin, "en el fondo, mentir es la expresión de una voluntad de poder. Mi poder aumenta si una descripción del mundo que es producto de mi voluntad es aceptada como real". Y la mentira, ciertamente, debilita a la democracia.
En este contexto, la elección de Obama habría que situarla en lo que Wolin llama la "democracia fugitiva", "la forma de expresión política de los sin ocio", que de vez en cuando se dejan oír desafiando a la democracia dirigida. Pero hay serias dudas sobre la consistencia y continuidad de estas reacciones políticas de los ciudadanos, que tienen mucho de irritación moral. El desafío de hoy "es recuperar el terreno perdido, popularizar las instituciones y las prácticas políticas que han sido excluidas del control popular". Pero, ¿estamos a tiempo de revitalizar la democracia? Para Wolin el estado corporativo está tan bien trabado que Obama tiene poco margen de maniobra: "El sistema impondría límites muy estrictos a cualquier cambio indeseado". La partitura de Wolin puede parecer excesivamente pesimista, pero muchos de sus sonidos nos son familiares. La degradación de la democracia no es patrimonio exclusivo de los americanos. Y la indiferencia, fomentada por los gobernantes, crece en todas partes, al tiempo que los Estados, también los europeos, están cada vez más impregnados de corporativismo. Por eso siempre he preferido hablar de totalitarismo de la indiferencia que de totalitarismo invertido.
El Pais (Babelia) Josep Ramoneda. 10.01.09

03/01/09

El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste




El fin de las expectativas económicas crecientes, de la seguridad ocupacional y el impacto de la evolución tecnológica continua en el ambiente de la globalización está llevando a las clases medias occidentales a una proletarización no cualificada. O sea, que nos estamos quedando a toda velocidad sin el soporte principal, ideológico y material, del denominado Estado de bienestar. Para colmo y en consecuencia, la tecnología y el mercado global con sus deslocalizaciones y tal está produciendo una polarización de la riqueza que ha hecho instalarse en lo más alto a una nueva aristocracia de los conocimientos (técnicos, se supone) que acumula como nunca, y en lo más bajo, sin nadie por en medio, a lo que ellos llaman “clase de masa”, el personal subido a la montaña rusa de los acontecimientos que no domina y del trabajo cambiante. De este modo, los estados democráticos de nuestros sueños (los otros están por ver) se pasan el día ajustando cuentas, es decir, recaudando menos y tratando de atender a las desigualdades, estas sí, crecientes en un horizonte de muy difusa seguridad económica. Vale.
Solución: pues igual que ya estamos en un mercado de bajo coste (los empleos valen menos y todo se acaba pareciendo al yogur del Lidl, que no es yogur pero hace las veces), ahora se trata de conseguir un Estado de bienestar de bajo coste, que consiste en dejar al Estado en lo mínimo (¿hay cosa más mínima?) y procurarse un sistema original para que las corporaciones y la propia sociedad no se sabe cómo atiendan a lo que antes, cuando era rico y había clase media, atendía el Estado opulento.
Claro que este sistema viene sonando ya de los USA, donde las nuevas clases rentistas 'high tech' dotadas de gran filantropía, previo pago de su bolsillo de las campañas de los políticos que les aseguran la tranquilidad, se encargan de las antiguas competencias estatales a través de fundaciones, donaciones y fondos diversos. Te fijas en Bill Gates y ya tienes la idea. Lo que pasa es que Gaggi y Narduzzi dicen que ése no es el camino (menos mal), porque, claro, eso no es un Estado mínimo ni nada, eso es un mangoneo de la democracia con todas las de la ley (nunca mejor dicho). Pero, cuidado, dicen, que o se hace algo o un día de estos la gente va a cambiar seguridad y prosperidad material por libertad política, y nos sobrevendrá algún autoritarismo. Al invento que estamos obligados a engendrar para que no nos pase nada lo llaman, párate, “neohumanismo de la sociedad de bajo coste”.

El Mundo.es (13.12.08)

27/12/08

Palacio de Monte Real (Baiona)







En la localidad costera de Baiona (Pontevedra) se encuentra el actual Parador Nacional Conde de Gondomar. Anteriormente y donde ahora se ubica existió el Palacio de Monte Real, curiosa obra neogótica propiedad de D. José de Elduayen, marqués del Pazo de La Merced y que utilizaba como residencia de verano. Desconozco su fecha de construcción pero por lo que pude leer ya aparece citado en La Ilustración Española y Americana concretamente en el número del 22 de octubre de 1886.

Por su aspecto lo ubicaría dentro del eclécticismo de finales del XIX y que otros ejemplos ha dejado en Galicia como la Torre dos Moreno en Ribadeo, obra de indianos. José de Elduayen fue un importarte ingeniero de la época, diputado en Cortes por Vigo y benefactor de Baiona a la que construyó la carretera que va a Vigo y el malecón sobre el mar (hoy calle Elduayen).Una lástima que obras tan singulares como este palacio de Baiona hayan desaparecido.

21/12/08

Los Nativos Digitales



Según los neurólogos, el aprendizaje se desplaza con la edad: en niños, se da en uno de los hemisferios; en adultos, aparece distribuido entre ambos. Esto determina en los niños un aprendizaje eficiente en modo esponja o nativo, pero supone, en cambio, un esfuerzo muy superior y una fijación más imperfecta en los adultos. Estamos presenciando la aparición de la primera generación de seres humanos expuesta al uso de ordenadores conectados a Internet desde que tienen uso de razón, con los recursos de la Red fijados en su cerebro de forma nativa. ¿Qué sucede cuando comparamos los usos y costumbres tecnológicas de estos nativos digitales con los nuestros, y con los sesgos propios de nuestra condición de inmigrantes digitales, de personas nacidas en un pasado analógico y emigrados a un mundo digital?
El encuentro supone un choque cultural: lo que hacen nos parece extravagante, inexplicable, o hasta peligroso: tememos lo que desconocemos. Los imaginamos asociales, con cara cuadrada, tez mortecina y ojos llorosos por la permanente exposición a la pantalla, trastornados por contenidos inadecuados, o víctimas de los infinitos peligros que los medios cuentan de la Red. Mientras, ellos usan la tecnología de forma razonable, como complemento, no sustituto, de sus relaciones sociales, y se sorprenden por nuestra inexplicable alarma.
El nativo digital usa Internet como medio de relación, como fuente de información, como pasatiempo, como juguete, como acceso a contenidos... como parte inseparable de su vida. Ordenador y móvil son su nexo con el mundo. Cercenar su conexión como castigo es para ellos inexplicable, algo sólo atribuible a unos padres provenientes del Paleolítico. Los temores de sus mayores son igualmente trasnochados: ellos saben moverse en una Red cuyos hábitos de uso evolucionan vertiginosamente sometidos a dinámicas virales, la evolución vista como algo natural. Todos podemos usar Google, YouTube o mensajería, pero no como ellos. Nuestro e-mail es para ellos un artefacto del pasado. No buscan en Google, sino directamente en YouTube, mientras escriben y suben fotos a Fotolog o a Tuenti y se comunican por mensajería instantánea. Para ellos, son apéndices naturales, parte de su anatomía. Son diferentes.
¿Nuestra responsabilidad como padres? Prepararlos para el entorno en el que van a vivir. Un mundo con redes sociales, contenidos hiperabundantes, y ordenadores como parte fundamental de la vida. Manejarse hoy en la Red, mantener una presencia online es como saber idiomas, una habilidad esencial, que se aprende practicándola. Los nativos digitales desarrollan sus habilidades para vivir en el futuro digital, un entorno al que ellos mismos están dando forma. Y mientras, algunos padres los castigan sin ordenador.
Enrique Dans es profesor del Instituto de Empresa (El Pais 21.12.08)

18/12/08

Alex Ligertwood


Inconfundible la voz del escocés Alex Ligertwood allá donde se escuche. Muchos la identificarán facilmente ya que fue la voz de Santana en magníficos discos de los 80 y 90 como Zebop si bien su carrera como vocalista había ya comenzado mucho antes de la mano de Brian Auger en los 70. Es posible que tras su paso por Santana muchos hayan perdido su pista no obstante Alex ha continuado trabajando y aportando su fantástica voz en discos de Spyro Gyra, David Garfield o Joshua Perahia etc. Hasta se ha permitido colaborar no hace mucho con Javier Vargas. Siempre me ha llamado la atención que una voz tan singular no haya editado discos en solitario y pasara toda su carrera aportando su voz para otros. Con ese motivo fui haciendo un seguimiento de sus mejores temas por su discografía y es la recopilación que aquí presento. Dejo el enlace en Download.
Unmistakable the voice of the Scot Alex Ligertwood there where it is listened. Many people will identify her easily since it was Santana's voice on magnificent discs of the 80 and 90 as Zebop though his career like vocalist had already begun a long before Brian Auger's hand in the 70. It is possible that after his step along great Santana many people have lost his track nevertheless Alex has continued working and contributing his fantastic voice on discs of Spyro Gyra, David Garfield or Joshua Perahia etc. Always he has been called me the attention that such a singular voice has not edited discs in solitarily and all his career was happening contributing his voice for others. With this motive I was doing a follow-up of his better songs for his discography and it is the summary that here I present. I leave the link in Download.

12/11/08

Charles Lindbergh amarou no Minho há 75 anos





Completam-se, esta quarta-feira, 75 anos sobre a descida, forçada, do hidroavião pilotado pelo célebre aviador norte- americano Charles Lindbergh nas águas do rio Minho. Concretamente, em Friestas, freguesia que ergueu um monumento para evocar o feito.
Há precisamente 75 anos, um hidroavião começou a descer, para espanto de muitos, em direcção ao rio Minho. Após diversas voltas, em busca de um lugar para pousar o aparelho, o piloto opta pelas águas do rio internacional, imobilizando o seu "Lockheed" numa enseada situada junto à Ínsua do Crasto, em Friestas, Valença, perante uma população que correu para o acolher. Aos comandos da aeronave, seguia o célebre aviador norte-americano Charles Lindbergh, que vinha, então, acompanhado de sua esposa, Anne Morrow. Motivo da descida no rio Minho: falta de gasolina.
O episódio, que surpreendeu, então, diversas personalidades dos dois lados da fronteira, que acorreram a Valença para encontrar-se com o piloto que, seis anos antes, se havia convertido em lenda pela solitária travessia do Atlântico Norte, não passaria, também, despercebido à pacata localidade que acolheu, na altura, o herói da aviação. Há mais de uma década, Friestas decidiu honrar a inesperada visita de Lindbergh com um monumento saído das mãos de um filho da terra, Alípio Nunes, que foi, também, um dos maiores defensores da criação de obra que evocasse o feito.


"Na freguesia, sempre se falou muito nisso, mas cada pessoa começava a ter uma versão própria. Por isso, a Junta decidiu-se pela criação de uma obra que eternizasse o que aconteceu", refere. Confesso autodidacta, diz que a concepção do monumento prolongou-se por dois anos, consistindo a criação numa pirâmide de granito de 23 toneladas e numa estrutura em ferro, com 800 quilos. "Prescindimos dos nossos vencimentos durante alguns meses para custeá-la", assinala o autarca local, Manuel Cunha, afiançando que, apesar dos esforços da Autarquia a que preside, "a criação não tem merecido a mesma atenção, por parte de outras entidades".

Luís Henrique Oliveira. Jornal de Noticias. 12.11.08



22/10/08

Museo Martins Sarmento en Guimarães

Veño de visitar por segunda vez na localidade de Guimarães este importante museo dedicado a nosa cultura castrexa e ubicado nun digno edificio neo bizantino proxectado polo grande arquitecto portuense Marques da Silva a inicios do século XX e que na cidade do Porto deixou outras obras como a Cámara Municipal ou a Estación de Sao Bento.
Martins Sarmento (1833-1899) foi unha destacada figura que pronto abandonou o seus estudios de dereito en favor da arqueoloxía. Tendo presente que a cultura castrexa e común a Galicia e o Noroeste de Portugal a visita resulta moi interesante. En realidade Sarmento foi quen estableceu as bases da arqueoloxía castrexa coas súas escavacións na Citania de Briteiros desde 1875 ata 1884. Importante foi o IX Congreso Internacional de Antropologia e Arqueologia Pré-históricas celebrado en Lisboa en 1880 e donde as súas investigacións pasan a ter repercusión internacional. Tratábase de interpretar esta descoñecida cultura Castrexa. Naquela época todo se reducía ao celtismo pero do estudo das decoracións de Briteiros e doutros castros deduce pronto as semellanzas que presentan coas da cultura de Micenas. Para Sarmento había unha clara influencia mediterránea. O museo divídese en dúas seccións: a sección de Epigrafía e Escultura Antiga y a sección das Industrias Prehistóricas e Protohistóricas. Na primeira atopamos toda unha colección de estelas, aras, fermosas portadas de casas castrexas e esculturas de guerreiros. Na segunda podemos facer un seguimento dos distintos útiles que foi empregando o home desde o Paleolítico ata a Idade do Ferro.

Museo Martin Sarmento


Formas decorativas de influencia micénica para Sarmento






Casa castrexa con rica decoración

Estelas

Guerreiros castrexos



06/09/08

Los aficionados al «heavy metal» son personas tiernas


Frente a todos los estereotipos, los aficionados al «heavy metal» son personas tiernas, según un estudio divulgado en el Reino Unido que analiza los vínculos entre los gustos musicales y los rasgos de la personalidad.
De acuerdo con la investigación, tanto los amantes del jazz como los de la música clásica tienen una alta autoestima y son gente creativa, pero mientras los primeros se caracterizan por su sociabilidad, los segundos son personas introvertidas.
Más de 36.000 personas han participado en la investigación, la mayor de este tipo desarrollada hasta ahora según su autor, el catedrático de Psicología Adrian North, de la Universidad británica de Heriot-Watt, que la ha llevado a cabo durante los últimos tres años.
Según el estudio, los aficionados al «heavy metal» son personas tiernas y tranquilas, aunque no son muy trabajadores ni sociables y tienen una baja autoestima.
«La gente tiene el estereotipo de que los aficionados al 'heavy metal' son gente deprimida hasta el suicidio y un peligro para ellos mismos y la sociedad. Pero son gente bastante delicada», dijo el autor del estudio, en declaraciones de las que se hace eco la agencia local PA.
En su opinión, uno de los hallazgos «más sorprendentes» de la investigación es la similitud entre las personalidades de los amantes del «heavy metal» y de la música clásica: en ambos casos de trata de personas creativas, introvertidas y tranquilas.
Además de los «heavy», también se caracterizan por su ternura los aficionados a la samba, la ópera, el «reggae», la música disco y el soul, pero ese rasgo de la personalidad no se encontrará ni en los amantes del punk ni en los que prefieren la música indie.
Los amantes del rap se caracterizan por su sociabilidad y su alta autoestima, y los aficionados a la música country por ser muy trabajadores, al igual que los que prefieren el pop.
Estos últimos, además, son tiernos y sociables, aunque no se caracterizan por su creatividad.
(La Voz de Galicia 6/09/2008)

15/05/08

¿Y tú, qué clase de internauta eres?

Los hay de muchas clases y todos navegan en el mismo medio: Internet. Tanta heterogeneidad hace que la Red se presente como un espacio en las que los distintos clanes que conviven queden difusos, pero en el fondo muchos comparten costumbres y rutinas: descargas, prensa, canales de comunicación... Sin embargo, los perfiles se pueden contar con la palma de una mano, bastan cuatro dedos: El Internauta 2.0, los Internautas Avanzados, activos, y los que menos tiempo pasan en Internet: pasivos.
Son perfiles desvelados por el último Estudio de Opinión Eres 'online' 2008, elaborado por clickseguros, quien cataloga a los internautas de la siguiente manera:


-Los Internautas 2.0: son los más activos y dinámicos, representan el 17% (2.140.000) y su pasión es Internet. Su particularidad es que son incluso creadores de contenidos en la Red, están completamente integrados en la denominada Web 2.0 y pasan una media de 4,24 horas al día pegados a una pantalla de ordenador. Pero no sólo dinámicos y activos en la web: son los que más viajan (prefieren los destinos culturales, exóticos y de aventura), los que más leen (sobre todo best seller y novela histórica) y los que acuden con mayor asiduidad a espectáculos ya sean deportivos, conciertos o una sala de cine. Tanta inquietud es la que les lleva a realizar sus compras por Internet, al menos una vez al mes deciden otear y comprar en el mercado online.
-Los Internautas Avanzados: son el grupo de población más denso, en torno a un 38%, lo que se traduce en un censo de 4.800.000 usuarios. Navegan una media de entre una y tres horas, y su nivel de productividad en cuanto a contenidos es más bajo que el del anterior grupo. Sus preferencias para el tiempo libre son: viajar, ir al cine, al teatro y a conciertos musicales, especialmente les gusta el pop español y la comida mediterránea. Son internautas que viven mayoritariamente en poblaciones de más de 100.000 habitantes.
-Los Internautas Activos: representan el 30% (3.400.000 internautas) y a diferencia de los anteriores no son creadores de contenidos y tienen un bajo nivel de compra online (el 35% compra raramente a través de la Red). Su media de horas pegados a la pantalla queda fijada en dos al día. Viven en poblaciones de más de 20.000 habitantes, viajan menos que los usuarios más activos, hacen menos deporte e incorporan a sus preferencias literarias la novela romántica. En el cine, prefieren las obras de comedia y de acción, y en la música, optan por el pop español.
-Los Internautas Pasivos: el último eslabón de la cadena de internautas. La mayoría de los internautas son mujeres y representan un 18% de los usuarios españoles, alrededor de 2.300.000. Son los que menos tiempo pasan en Internet, no son creadores y nunca compran online. La dejadez en la Red se traslada a su vida cotidiana, puesto que curiosamente, según el estudio de clickseguros, son los que menos leen, los que menos asisten a los conciertos o a las salas de cine y a los que más les gusta la playa como destino de sus viajes.


ELPAÍS.com - 14/05/2008

29/04/08

¿Infeliz en su trabajo? Piénselo otra vez.

La mayoría se declara insatisfecho en su trabajo pero buena parte de ese bienestar depende de su propia actitud.
Más allá de las diferencias superficiales, los seres humanos comparten un rasgo más profundo en común: el anhelo de evitar el sufrimiento y experimentar la felicidad. Sin embargo, debido a la vorágine del sistema de mercado actual y a las exigencias laborales por parte de las organizaciones -que en una gran mayoría de los casos apenas tienen en cuenta el bienestar físico y mental de sus empleados-, se ha convertido en una conquista difícil de lograr.


Entre los datos más alarmantes destaca el sondeo realizado sobre 10.500 profesionales a finales de 2007 por la firma de búsqueda de empleo Monster.es, que aseguraba que más de 8 de cada 10 profesionales (unos 15 millones de españoles) se siente insatisfecho en su trabajo. Y lo cierto es que al brillar por su ausencia, la felicidad empieza a ser una palabra "maltratada" por la sociedad, pues "suele confundirse con emociones como el placer y la satisfacción de conseguir aquello que deseamos", afirma Juan Salvador Verges, autor de La felicidad de Alicia (Planeta Empresa), que lleva años investigando sobre el tema.
Pero alcanzar este tipo de triunfos externos "no implica sentirse verdaderamente feliz por dentro", es decir, "experimentar un duradero equilibrio interno", añade Verges. En su opinión, "para no ser confundidos por el continuo bombardeo de mensajes publicitarios sobre lo que tenemos que ser, hacer y poseer para sentirnos felices, hemos de guiarnos por lo que experimentamos en nuestro interior, que debe ser nuestra primera y última referencia". Y añade: "Sólo así es posible conocer y comprender la verdad que nos libera del sufrimiento y que nos lleva a disfrutar de una vida personal y profesional consciente, equilibrada, creativa y llena de sentido".
Más que nada porque "una de las grandes falacias de nuestro tiempo, que forma parte de nuestra compleja programación mental, es que nuestra felicidad depende de algo externo", apunta la coach Maite Barón, directora de Building Visionary Organisations. "Pero esta mentira nos lleva a caer en el olvido de nosotros mismos, dedicándonos excesivamente a lo externo y apegándonos a personas, cosas y profesiones que creemos que van a generarnos dicho estado interno", añade Barón, experta en Programación Neurolingüística (PNL), con clientes como Reuters, BT, Carat, Warner Bross y L'Oreal.
Y dado que "son muy pocas las veces en que la realidad se adapta a nuestras necesidades y expectativas egoístas y egocéntricas, viviendo de esta manera somos cómplices del malestar que nos crea la frustración y la resignación de no conseguir lo que esperábamos", expone Barón. Pero lo cierto es que la felicidad no tiene ninguna causa externa. "Más bien es una consecuencia de querer mirar nuestro mundo interno y estar dispuesto a trabajar con lo que va saliendo", añade.
Se trata de "nuestra verdadera naturaleza, cuyo contacto recuperamos cuando eliminamos todas las obstrucciones de nuestra mente, como el deseo, el odio, la ira, la ansiedad, la soberbia, la vanidad, el rencor, el estrés, la envidia, la preocupación, el apego, la avaricia, el resentimiento, la culpa, la tristeza, la expectativa, el enfado y el miedo". Según Barón, "solemos desarrollar estas percepciones mentales cuando nos orientamos obsesivamente a una meta o cuando no sabemos lidiar con inteligencia emocional nuestras relaciones personales en la oficina".
Aunque
"no es un trabajo fácil mantenerse ajeno a algunas de estas adicciones mentales, sí hay que tener en cuenta que contaminan nuestra manera de pensar y, en consecuencia, de sentir, lo que en última instancia genera lo que experimentamos en nuestro interior".
Así, para salirse del círculo vicioso de la insatisfacción, "lo principal es conocernos para comprender de qué manera podemos liberarnos de la esclavitud de la mente". Sólo así "llegaremos a ser dueños de su funcionamiento". En eso consiste "vivir conscientemente", concluye Barón.
Este malvivir encuentra su causa en "el condicionamiento sociocultural inculcado durante la infancia, a partir del que hemos desarrollado una serie de falsas creencias que suelen gobernar inconscientemente nuestra vida, como que los factores externos son los que originan nuestro estado interno", sostiene Gonzalo Martínez de Miguel, director del Instituto de Formación Avanzada (INFOVA), especializado en desarrollo directivo.
"Y dado el panorama laboral, lo normal es que la gente viva el trabajo como una esclavitud, creyendo que es la causante de su sufrimiento".
Sin embargo, "la experiencia de los profesionales, lo que sienten en su interior, no depende de lo que les pasa, sino de la interpretación y la actitud que toman frente a sus circunstancias", asegura. A su vez, "estas interpretaciones están sujetas al sistema de creencias de cada uno", añade. De ahí que "en vez de vivir como víctimas, culpando a los demás, a la empresa o al sistema de su malestar, es necesario que cada profesional se responsabilice de su estado interno", dice Martínez de Miguel.
Más que nada porque "ya que no podemos transformar la realidad externa -pues ésta tiene su propio ritmo de cambio y evolución-, debemos centrar nuestro esfuerzo en cambiar lo que sí depende de nosotros: nuestra manera de vivir las cosas que nos van pasando", concluye el director de INFOVA, que cuenta con clientes como Deustche Bank, Alcampo y Vodafone. Eso sí, para lograr este equilibrio interno no basta con saber cómo afrontar las adversidades del día a día laboral. "Para poner en práctica un nuevo cambio de actitud, mucho más proactivo y constructivo, es necesario gozar de la energía suficiente para vivir más conscientemente, creando espacio entre lo que nos pasa y nuestra consiguiente reacción", señala el coach Juan Carlos Cubeiro, socio director de la consultora Eurotalent, que imparte cursos de autoconocimiento.
Así, "es básico cuidar la alimentación, beber mucha agua, respirar profundamente más a menudo, dormir ocho horas, practicar ejercicio con regularidad, trabajar el pensamiento positivo y buscar momentos de silencio para no hacer nada, simplemente relajarse", añade. Gracias al excedente de energía que genera llevar un estilo de vida equilibrado y saludable,
"es mucho más fácil dejar de reaccionar impulsiva y negativamente, aprendiendo a aceptar todo aquello que no depende de nosotros, preservando así nuestra paz interior".
Con el paso del tiempo "y al ir entrenando conscientemente", llega un momento en que "la realidad externa ya no suele hacer que nos provoquemos malestar con tanta frecuencia y regularidad, lo que nos permite recuperar la serenidad perdida". Y concluye: "Como todo en la vida, es una cuestión de voluntad y aprendizaje".
El País (Negocios 27.04.08)

20/04/08

Recorrido por el Duero seductor

Pinhão


Rio Douro

Lamego

Solar da Rede

Regua

Regua


Desde Oporto hasta Pinhão, en ruta por el valle del famoso vino portugués

El valle del Duero, el Douro portugués que muere en Oporto, seduce al viajero por terrazas escalonadas de viñas, bodegas, iglesias y mansiones que reflejan la rica historia de la región.
Este valle es impresionante. El río se mueve entre montañas cuyas laderas son terrazas escalonadas construidas por el hombre para plantar las viñas. Da la sensación de estar frente a enormes esculturas que descansan a la orilla de un apacible río. Se escucha el cantar de los pájaros, el ruido del agua y, a lo lejos, las voces de quienes trabajan la tierra donde nace el famoso vino que luego será comercializado desde las bodegas de Oporto. Y es que el valle, situado 60 kilómetros tierra adentro, forma parte de la región demarcada del vino de Oporto. Dicha zona, de ricos suelos y microclima favorable, fue delimitada en 1756 por el marqués de Pombal, convirtiéndose así en la primera región vinícola demarcada del mundo.
Para descubrir el valle, tomemos como punto de partida la ciudad de Peso da Régua. Aquí se encuentra la Casa do Douro, donde se catan los vinos de las diferentes bodegas y se controla la producción. De aquí parten los cruceros para los recorridos fluviales; y parte también una hermosa carretera que va junto al Douro y conduce a Mesão Frio, pequeña localidad situada en un altiplano a espaldas de la sierra de Marão.

Bodegas, iglesias, mansiones

En este recorrido, lleno de curvas y pequeños puentes, no se escapan a la vista las bodegas, iglesias y mansiones que reflejan el próspero siglo XVIII vivido en la región. Una de estas últimas es el hotel Pousada Solar da Rede, localizado en un punto ideal para pernoctar en nuestro viaje.
Se trata de un soberbio palacio del siglo XVIII enclavado justo enfrente de una de las curvas del río, de manera que ofrece un paisaje magnífico. Desde la señorial terraza anterior se ven además los viñedos, olivos y cítricos que conforman la propiedad. El hotel fue inaugurado como pousada histórica en 1999, luego de grandes obras para preservar la arquitectura y el espíritu de antaño. En efecto, en su interior, techos de madera de castaño, arcos de piedra, muebles y azulejos nos remontan a otra época. Y para completar esta imagen idílica, su restaurante ofrece los platos del chef Joaquim Gomes, quien combina la elegancia de la alta cocina con el gusto de la tradición portuguesa.

Desde aquí podemos descender hacia Lamego, una de las ciudades más importantes de la región y uno de los espacios nacionales con más monumentos por metro cuadrado. La catedral, el castillo medieval y el palacio de los duques dan fe de ello. Impresiona, además, el santuario de Nuestra Señora de los Remedios, que parece controlar la villa desde la altura. Aunque accesible por carretera, más interesante es subir, con mucha calma, la monumental escalinata que lo precede, para ver los paneles de azulejos y las fuentes que hay en cada descanso, hasta llegar al Patio de los Reyes, una terraza de columnatas coronadas de esculturas donde podemos recuperar el aliento.
Tomamos rumbo norte por una carretera que es un espectáculo de montañas y vegetación, y entre la sierra de Marão y Alvão aparece la histórica ciudad de Vila Real y, pocos kilómetros más allá, el área protegida del parque natural de Alvão. Recomiendo seguir esta dirección porque después de atravesar paisajes de enormes piedras y molinos de viento se llega a la aldea de Lamas de Olo, lugar que mantiene un tipo de vida rural difícil de encontrar actualmente, con sus casas de techos de paja, y linderos de piedra, y todo colocado perfectamente como si de un momento a otro fuera a comenzar un rodaje.
Sabrosa, patria de Magallanes
De vuelta, a dos kilómetros de Vila Real, está la Casa Mateus, visita casi obligada, no sólo por la curiosidad de ver el palacio cuya imagen sirve de etiqueta al vino que lleva su nombre, sino por la belleza de esta mansión del siglo XVIII, obra del mismo arquitecto del Solar da Rede, cuya arquitectura combina la dimensión tradicional de una casa portuguesa con el barroco de su fachada y sus decoraciones. Se pueden visitar algunas salas y la hermosa biblioteca, que guarda un extraordinario ejemplar ilustrado en dos volúmenes de Os Lusíadas, de Camões. El exterior de la casa es un reino de jardines diseñados que, con su túnel de cedros, sus camelias y su enorme espejo de agua, son una auténtica obra de arte.
Pero la carretera invita a seguir. Hacemos una parada en el santuario rupestre de Panóias, testimonio de la prehistoria del lugar, y seguimos rumbo a Sabrosa, patria de Magallanes. A partir de aquí, el asombro va creciendo mientras descendemos bordeando montañas, entre curvas y barrancos, con furtivas apariciones del Douro a lo lejos. Cuando alcanzamos el río, llegamos a Pinhão, donde hay que ver la hermosa estación de tren, cuyas paredes están ocupadas por azulejos que retratan la cultura del vino de la zona. La estación es una de las paradas del tren histórico, un viejo tren de vapor que, entre mayo y octubre, hace el recorrido desde Régua hasta Tua siguiendo la orilla del río. En Pinhão, además, merece una visita el Vintage House Hotel, huella arquitectónica de la influencia inglesa en la industria de los vinos de Oporto.
Antes de poner rumbo a la desembocadura del Douro, con el río a un lado, y, del otro, las bodegas que obligan a detenerse para degustar un oporto, merece la pena subir al mirador de Galafura y disfrutar de una última visión del valle, de su artesanía de viñedos y montañas esculpidas que le han valido ser declarado patrimonio de la humanidad en 2001. Un valle que, como el buen vino, una vez que se conoce, nos deja con ganas de disfrutarlo de nuevo.

(El Viajero. El País 5.05.07) (Fotos: autor del blog)

Joaquín Díaz


Las músicas tradicionales son ahora para muchos jóvenes instrumentistas una fuente de inspiración. Joaquín Díaz ha pasado casi cuatro décadas recopilando silenciosamente ese patrimonio. Con más de sesenta discos y medio centenar de libros, tiene un nuevo álbum con canciones sobre los árboles. La labor de Joaquín Díaz es de largo aliento. Muy largo. Lleva casi cuarenta años recopilando mediante grabaciones y anotaciones los restos de un patrimonio musical a punto de diluirse en el olvido.


P. Lo de la pureza no existe.
R. Durante muchos años he tenido que escuchar que el folclor es algo que está ahí , que es intocable y no se puede cambiar. Pero esa idea de que va cambiando con las interpretaciones es algo que no era muy popular, aunque muchos pensáramos así.
P. En los últimos diez años muchos jóvenes se han interesado por las diferentes músicas regionales de España. Los vascos con sus instrumentos tradicionales incorporándolos a músicas contemporáneas y lo mismo en otros sitios. Y la música celta...
R. Ahí hay dos cosas. Por un lado veo que las nuevas generaciones ya no tienen prejuicio con respecto a lo antiguo, cosa que sí sucedía en mi generación. Ahora me alegro muchísimo de que los jóvenes sean capaces de elegir. Hay un panorama muy amplio del que pueden echar mano para hacer sus interpretaciones actuales, conocer otros instrumentos, aprender a usarlos. Luego está también esa otra influencia cultural, como lo de la llamada música celta. Tiene todos esos bonitos matices irlandeses y escoceses, porque la música celta se crea a partir de unas mitologías. La gente que la inventó sabe que es un invento, pero el que va a un festival de música celta cree que es muy antigua. Está en una especie de limbo cultural, no está en ningún lugar real. Es muy poético y eso tiene su atractivo. Tiene el peligro también de vivir en un mundo imaginario; algo que, por otro lado, siempre ha existido.

(El País, 9.07.05)